
En 2006 ganó la medalla Fields- equivalente al Nóbel de Matemáticas- y para sorpresa de todos no asistió a la entrega.
No tien catedra por propia voluntad y rechaza continuamente las ofertas para trabajar en las mejores universidades del mundo. Su felicidad parece que se encuentra en encerrarse a resolver enigmas matemáticos y cuando lo consigue enviar unas notas y esconderse de la Comunidad Científica en "sus" bosques rusos.
La semana pasada , la Fundación Clay decidió dar validez a todos los resultados de Perelman y concederle el Premio del Milenio dotado de 739.000$. Parece que los detalles mundanos no entran en su agenda y se ha permitido rechazar esta "pequeña cantidad".
Ha roto todos los baremos de inteligencia matemática y todos los pronósticos sobre sus actuaciones sociales. ¡Sólo queda admirar al genio!
No hay comentarios :
Publicar un comentario